17:05 | Autor: Daniel Aréchiga
Bueno, después de un poco más de un mes sin escribir tengo oportunidad de contarles un poco lo que mencioné en la anterior entrada, de mi visita a la ciudad de Toro, en la provincia de Zamora.

Fuimos específicamente a visitar una bodega de vinos ya que nos interesaba un vino en particular que no se consigue en Valladolid. Por supuesto que también paseamos por esta pequeña y pintoresca población. En esta zona existe una gran producción vinícola y que aunque es más reciente a otras regiones de España cuenta se ha comenzado a posicionar por su gran calidad de vinos.

En mi experiencia en la bodega puedo decir que es muy interesante conocer el proceso de fabricación del vino, desde la colecta de la uva hasta que sale embotellado; todas las tareas que se llevan a cabo y que influyen directamente en la calidad del vino. Aunque no se mucho (casi nada) de vinos me sirvió mucho el blog de Juan Sotres, ya que te lleva de la mano cuando eres un completo ignorante del tema, como yo.

En particular visitamos la bodega de Monte la Reina, que se caracteriza por tener un sistema muy moderno y automatizado para la cosecha y la elaboración de sus vinos. Por cierto, aproveché para participar en una cata de sus vinos y la experiencia fue muy interesante y enriquecedora, la recomiendo aunque no sepas mucho de vinos.

El lugar es una increíble mezcla de lo antiguo con lo moderno, la bodega super moderna mientras que a un lado está la posada rural de la bodega, un antiguo palacio del siglo XIX. Todo ubicado sobre una colina que tiene una interesante vista hacia un valle arbolado sobre el que corre el famoso Río Duero.

Al terminar la visita pasamos a Toro, del que les puedo comentar que es un lugar pequeño y acogedor, que tiene un encanto en su antigüedad que hace que te sientas como en casa en un lugar tranquilo y agradable. En ciertos edificios me hizo recordar a algunos lugares de la sierra de Jalisco, por algunas construcciones que tienen una estructura de madera.

Después de este recorrido llegué muy contento de haber conocido lugares tan interesantes, aunque me queda la espina de querer conocer una bodega tradicional y antigua, la contra parte de la que conocí en esta ocasión.
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